ESPAÑOL

Nuestros difuntos están a salvo en las manos amorosas de Dios

Estos días de noviembre, al mirar por la ventana y andar por las calles mirando las hojas caer teniendo por fondo un cielo húmedo y gris, la Iglesia nos recuerda que los cristianos estamos llenos de esperanza. ¿Por qué, cuando parece ser una temporada sombría, estamos llenos de esperanza? Porque nunca estamos solos.

El amor de Cristo no tiene fronteras

Cuando nos vamos de vacaciones o hacemos una peregrinación a otro país, nos encontramos en una situación única. Por un lado, somos atraídos hacia lugares sagrados e históricos que nos pertenecen como parte de nuestra herencia. Por el otro, los ciudadanos del país que estamos visitando tal vez hablan un lenguaje distinto al nuestro. Quizás pensemos “Estas personas hablan un idioma extranjero”, cuando en realidad somos nosotros los del idioma extranjero.