Sé fuerte, espera en el Señor

He escrito esta columna el mismo día en que tomé la decisión, sin precedentes, de restringir la celebración pública de la Eucaristía en la Arquidiócesis de Seattle. Es más que posible que, al leer este artículo, estemos todavía viviendo esta realidad y el avance de la amenaza a la salud por el COVID-19.

Es muy probable que nuestro itinerario cuaresmal sea muy distante de lo que vislumbrábamos el Miércoles de Ceniza. Al momento de escribir, ni siquiera estamos seguros de cómo serán nuestras celebraciones de Semana Santa y Pascua. No obstante, es mi mayor anhelo y oración que aun en estos momentos difíciles, caminemos con cada uno por la luz de la fe, viviendo con esperanza y aprendiendo una vez más qué importante es ofrecer simples actos de caridad a cada uno, en especial a aquellos que más nos necesitan.

El Salmo 27 expresa bien mis propias palabras de instrucción y aliento para cada uno de ustedes: “Creo que gozaré de la bondad del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé fuerte, ten ánimo, espera en el Señor”.

Somos un pueblo de esperanza y nuestra esperanza nos viene del Dios de toda la creación. Nuestra esperanza nace precisamente de la persona de Jesucristo, quien eligió tomar nuestra condición humana, predicar el Reino de Dios, sufrir, morir y resucitar de entre los muertos para el perdón de nuestros pecados. Él ha enviado su Espíritu Santo para permitirnos vivir en la vida que Él comparte con nosotros y que continuemos la misión que nos ha encomendado.

Sabemos que en esta experiencia actual necesitamos ser fuertes, porque no es sencillo esperar en el Señor, confiar y esperar en Él en medio de la enfermedad y la incertidumbre. De muchas formas, el Señor definió nuestras prácticas cuaresmales este año. De muchas formas, Él nos invita a unir nuestros sufrimientos al suyo, por su propia voluntad y propósito.

Nuestra fe nos informa que incluso ahora con tantos cambios en nuestra vida diaria, nuestro Dios es fiel y puede resolverlo todo. Al celebrar la Semana Santa, somos redimidos del sufrimiento que Jesús abrazó libremente por nuestra salvación. Sabemos que su mayor demostración de amor se da totalmente al ser crucificado y morir en la cruz. Y creemos que no fue este el fin de la historia, porque resucitó de entre los muertos.

No importa dónde estés en este momento presente o en el camino de tu fe, deseo que te encuentres una vez más con Jesús Resucitado que viene a restaurar nuestra vida.

¡Felices Pascuas de Resurrección!  

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Noroeste Católico – Abril 2020

Archbishop Paul D. Etienne

Archbishop Paul D. Etienne was named Archbishop of Seattle on September 3, 2019 by Pope Francis. Read his blog at https://www.archbishopetienne.com/.
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El Arzobispo Paul D. Etienne fue nombrado Arzobispo de Seattle el 3 de septiembre de 2019 por el Papa Francisco. Lea su blog en: https://www.archbishopetienne.com/.