Despertando al gigante

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Quinto Encuentro Nacional Hispano en Estados Unidos

"Despierta, tú que duermes, álzate de entre los muertos y Cristo te iluminará.” (Efesios 5,14)

Al final de la vieja película Tora, Tora, Tora, se muestra al Almirante Isoruko Yamamoto de la armada japonesa al ser informado del éxito de su sorpresivo ataque contra la armada de Estados Unidos en el puerto de Pearl Harbor. En la misma escena se lo ve diciéndole a sus oficiales: “Me temo que hemos despertado a un gigante”. Después de experimentar la profunda fe del pueblo hispano en los Estados Unidos durante el V Encuentro Nacional Hispano, recientemente realizado en Grapevine, Texas, yo me atrevería a parafrasear esa expresión de esta manera: “Gracias a Dios estamos despertando al gigante”.

El joven pueblo hispano está despertando con toda su energía, con todo su entusiasmo para combatir como un alegre y amoroso ejército de la Iglesia de Cristo en Estados Unidos. El pueblo hispano es un gigante al que no hay que temer, es un gigante que se ha despertado con grandes deseos de servir. Es un gigante joven que aún no termina de crecer, y por lo mismo sigue descubriendo su potencial día con día, sorpresa tras sorpresa, tropiezo tras tropiezo, servicio tras servicio, anhelo tras anhelo.

Sin duda alguna, la fe de este afable gigante es aún más grande que sí mismo. El alma de este gigante ha sido moldeada con hermosas y gentiles características parecidas a María de Guadalupe. Ella consolidó con su ternura el alma de Juan Diego, el más pequeño de sus hijos. Ella le otorgó su nueva misión; ella lo transformó en audaz discípulo misionero, para engendrar una nueva raza, una raza que es al mismo tiempo tierna y sorprendentemente valiente.

Como los discípulos de Emaús, este gigante está abriendo los ojos a una nueva realidad, a una nueva responsabilidad, a un nuevo desafío de servicio en estas tierras. Como en Emaús, este encuentro ha dejado al gigante hispano, no solo despierto sino con el corazón ardiendo con tanta fuerza que lo empuja a incendiar alegremente a otros por todo Estados Unidos.

A partir de ese encuentro, los discípulos entendieron las Escrituras con una nueva profundidad. Esa nueva profundidad los hizo descubrir incluso el sufrimiento y la muerte como parte del plan salvífico de Dios para su pueblo.

El gigantesco pueblo hispano que ha despertado, sabe que ahora es su responsabilidad no volver a un estado de somnolencia. Sabe que ahora debe ser alegre misionero de que Jesús está vivo. Sabe que la tumba está vacía, que ese lugar de muerte no ha podido retener a Jesús, y que esa alegría se renueva cada vez que compartimos el pan en la Eucaristía. Este gigante sabe que su fuerza está en su incansable marcha como pueblo. Como los discípulos de Emaús, este gigante ahora entiende más profundamente su misión y quiere enfrentar con responsabilidad el desafío de preparar nuevos líderes para evangelizar en esta Iglesia multicultural en Estados Unidos.

El gigante que está despertando tiene las características de Sn. Juan Diego. Es joven, bicultural, bilingüe, tierno, fiel, audaz, agradecido, generoso, humilde para reconocer sus carencias y suficientemente astuto para encontrar siempre la forma de entregar el mensaje que se le ha encomendado.

Durante el V Encuentro, alguien bellamente sugirió que tenemos nosotros que seguir el ejemplo de Sn. Juan Diego que, como laico, asumió su misión de ser enviado al Obispo, con un mensaje celestial demandante de construir una nueva Iglesia, donde el cielo se comprometió a “escuchar” a sus hijos. Gracias a Juan Diego, la jerarquía también despertó en un nuevo modo de evangelización del pueblo indígena. Nuestro pueblo está ahora también haciendo despertar al Episcopado de Estados Unidos hacia un nuevo modo de evangelizar, menos formal y programático, pero más afectivo y relacional.

La Iglesia universal hace 52 años abrió sus ventanas a los nuevos vientos del Espíritu Santo con el Concilio Vaticano II. Yo creo que aquí en Estados Unidos el Espíritu Santo nos ha dado una tierna caricia llena de alegría, ternura y entusiasmo a toda la Iglesia gracias al proceso de este V Encuentro Hispano.

No tengamos miedo de este amable gigante que solo desea ser enviado en nombre de toda la Iglesia de Cristo. 

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Noroeste Católico – Enero/Febrero 2019

Obispo Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., es obispo auxiliar de Seattle y vicario para el ministerio hispano.

Website: www.seattlearchdiocese.org
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