El rostro humano de Dios

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"El ángel les dijo: No teman. Miren que vengo a anunciarles una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre”. (Lucas 2,10-12)

Esta es la más grande noticia jamás anunciada al ser humano: el Todopoderoso Señor y Creador del universo, con todo lo que este contiene, ha decidido hacerse humano. Con esto quiere mostrarnos toda la grandeza de la humanidad que Él en su inmenso amor ha diseñado.

Desde el momento en que Jesús nació en Belén hace dos mil años, hasta el día de hoy, cada bebé que nace en el mundo nos muestra el rostro humano de Dios; nos muestra el rostro de Dios como Padre nuestro. Cada madre que contempla extasiada la maravilla de ese pequeño ser hambriento y frágil nacido de su vientre, nos hace cercano y palpable al inefable Dios que habita en el cielo.

La perfección de cada miembro de ese hombre o mujer en miniatura, nos permite entrever la divinidad encerrada en cada cuerpo, nos permite ver el rostro divino del hombre; un pequeño rostro que manifiesta la grandeza infinita a la que todos aspiramos desde lo más profundo de nuestra mente y corazón.

Celebrar la Navidad, es celebrar la vida. Festejando a toda mujer que dice que sí a la vida en su vientre, sabiéndose instrumento de la fecundidad de Dios para perfeccionar al ser humano. Alegrándonos con cada hombre en cualquier lugar del mundo, que contempla el misterio de la vida en su recién nacido y siente esperanza para el futuro del mundo.

Navidad también es detenernos a contemplar los hermosos nacimientos que adornan miles de hogares donde entramos o tantos escaparates comerciales a nuestro alrededor. Reflexionando ante estos, que la humanidad sigue aún en pañales gimiendo con hambre de crecer en paz, justicia y libertad. Navidad es detenerse ante los pesebres iluminados sintiendo el frío, el rechazo, la pobreza y el aislamiento de millones de bebés que quieren ser recibidos como los futuros líderes en todas las áreas de presencia humana y cristiana.

Navidad hoy tiene que ser para todos nosotros cristianos, sentir la responsabilidad y el privilegio de ser parte de la transformación de esta tierra en el hogar donde Dios quiere nacer. Anhelando ser arropado con los pañales ofrecidos
por esa mujer y ese hombre que trabajan, peregrinan, buscan, comparten, disciernen, oran y esperan que su bebé traiga en su mente y corazón alegrías aún no descubiertas
en esta tierra.

Celebremos todos con júbilo y estruendo de panderos, guitarras y trompetas que Dios sigue naciendo en cada mujer y cada hombre, que pone todo el potencial de su humanidad en abierta búsqueda por hacer patente la santidad de su Creador. Festejemos con confeti y gritos de alegría por todos los que en nombre del Emmanuel — Dios con nosotros — siguen perseverando en el servicio del perdón, ternura, paciencia, gratitud y solidaridad. Mediante su fe puesta en acción, haciendo nacer a Dios entre nosotros.

Cada una de estas mujeres y hombres que han creído y siguen creyendo en ese Jesús que nació en Belén, por la fe de una mujer y vivió en plenitud humana gracias a la masculina presencia de José. Nos presentan con claridad hoy el rostro humano de Dios y hacen posible que sigamos trabajando para que todos vean en nosotros el rostro divino del hombre en esta tierra.

Hagamos con nuestra vida diaria, una gozosa Navidad en este mundo que Dios ama hasta el extremo.

Que tengan todos santas y felices Navidades.

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Noroeste Católico – Diciembre 2019

Bishop Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., is auxiliary bishop of Seattle and vicar for Hispanic ministry.

Website: www.seattlearchdiocese.org/Archdiocese/auxiliaries.aspx
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