La noche es tiempo de salvación

Larga penumbra cuaresmal

Un hermoso himno de la Liturgia de las Horas para antes de irse a dormir reza: “La noche no interrumpe Tu historia con el hombre. La noche es tiempo de salvación”.

Usando esa imagen de la noche, yo diría que la Cuaresma es, litúrgicamente, un caminar en la oscuridad en espera de la luz que nos trae la Resurrección de Jesús.

El pueblo de Israel caminó 40 años en el oscuro desierto antes de ver la luz de la tierra prometida. Todo ese tiempo fue necesario para moldearlos en la perfecta confianza en su Dios salvador. La Cuaresma nos moldea para entender siempre más la Pascua de Resurrección.

El propio Jesús quiso experimentar las penumbras del ser humano durante su larga estadía en el desierto, para traer nueva luz a nuestra humanidad completa. Experimentó el silencio, soledad, tentación, inseguridad, incertidumbre, vacío, y la prolongada espera.

Jesús aprendió que la oscuridad, el silencio, la noche, no interrumpen el proceso de Dios. Dios continúa salvando cada área de nuestra persona en todas las circunstancias de nuestra vida; incluso aquellas que nuestra inteligencia no entiende o nuestro corazón no acepta.

La noche de nuestra inteligencia es tiempo de salvación, porque ahí aprendemos que la sabiduría de Dios es la fuente y la cumbre de nuestra limitada sabiduría humana, superando los límites de la lógica o la coherencia de este mundo. La noche de nuestro corazón es tiempo de salvación porque ahí aprendemos a desprendernos de todo lo puramente carnal para descubrir nuestro verdadero origen y nuestra meta final.

Las penumbras cuaresmales de nuestro peregrinar terrenal, nos enseñan a ofrecer a todos, la misma paciencia que ha tenido nuestro Creador. Él, amorosamente nos ha regalado el libre albedrío aún a riesgo de perdernos o de retardar penosamente nuestra unidad con Él y con la humanidad.

La oscura Cuaresma entrena los ojos de nuestra alma para ver en el sepulcro un canal hacia la luz y no un destino de corrupción irremediable. La extensión de esta estación litúrgica nos permite apreciar la infinita grandeza de cada ser humano, que requiere de mucho tiempo para ver la luz, después de estar sepultado en la oscuridad del pecado.

El egoísmo, violencia, codicia, lujuria o envidia, arrojan oscuras sombras en nuestra alma provocando miedo, desolación y amargura. La noche es tiempo de salvación solo cuando nos dejamos guiar en las tinieblas por Él que ha destruido toda penumbra con la luz de su Resurrección, Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

El mismo himno citado antes, concluye proclamando: “La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro; la noche vio la gloria de Su Resurrección. De noche esperaremos tu vuelta repentina, y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara. La noche es tiempo de Salvación”.

Caminemos en la noche cuaresmal confiadamente agarrados de la mano de Cristo Resucitado, luz del mundo. María nos enseñará a dejarnos guiar por esa eterna luz.

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Noroeste Católico – Abril 2020

Bishop Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., is auxiliary bishop of Seattle and vicar for Hispanic ministry.
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Eusebio Elizondo, M.Sp.S., es obispo auxiliar de Seattle y vicario para el ministerio hispano.

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