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Alabar a Dios a través del arte

Foto: Stephen Brashear Foto: Stephen Brashear

La profesora Darlene Selland brinda la alegría de Cristo a sus alumnos de los colegios de Assumption y St. Bridget

Dios nunca está lejos de la clase de arte de Darlenee Selland, ya sea que los alumnos estén dibujando el rostro de Cristo, una iglesia nevada o una máquina dispensadora de goma de mascar.

“Alaba a Dios a través del arte” — ese ha sido mi lema desde el primer día, expresó Selland, quien ha estado enseñando arte a niños de Jardín de Infantes hasta 12° grado en colegios católicos de la Arquidiócesis de Seattle.

Cuando pide a los alumnos de 8° grado de los colegios Assumption y St. Bridget de Seattle que dibujen un retrato de sus manos haciendo algo productivo que disfrutan hacer, los resultados pueden ser bien variados, desde atajar una pelota de béisbol hasta aplicar esmalte para uñas. Es parte de su esfuerzo por acercar a los niños a Dios.

“Quiero que ellos comiencen a ver al Todopoderoso en todas las pequeñas cosas de sus vidas, no solamente en la iglesia”, declara Selland. “Él está con nosotros cuando nos pintamos las uñas o cuando jugamos béisbol. Él está allí si somos conscientes de su presencia”.

Cada año, sus alumnos de Assumption y St. Bridget dibujan el rostro de Cristo — los más pequeños lo hacen con lápiz de papel, los mayores con carboncillo. Los de 7° grado dibujan el perfil del rostro de Cristo en la cruz. Aunque sus clases son a menudo alegres y divertidas, cuando los alumnos están dibujando a Cristo, hay un ambiente de “reverencia y respeto”, manifesta Sellan.

“Me llevo el trabajo a casa para calificarlo y me pongo a llorar a la mesa de mi comedor, mi corazón tocado por el amor y la emoción ante los esbozos de los alumnos”, agrega.

Si fueran los alumnos a guardar, aunque sea uno de los trabajos de su clase, la profesora Selland les sugiere que sea el rostro de Cristo. “No solo van a ver cómo mejoran sus trabajos año tras año”, explica, “sino que van a ver su amor por Cristo crecer año tras año, porque cuanto más ustedes lo amen, mejor lo van a dibujar”

Snowy Church, crayon. By Madelyn Birmingham

Encontré una familia en el colegio católico

Selland ha estado dibujando desde que era pequeña. En ese entonces, a menudo era a escondidas — en las paredes, debajo de las mesas de la cocina y del comedor, en el armario detrás de las ropas, erelata entre risas.

Ella atribuye su amor por el arte a su maestra de 7° grado, la Hermana Mary Elizabeth, del colegio San Alfonso de Seattle, en el barrio de Ballard. “Si nos portábamos bien, nos daba una clase de arte los viernes — era como un premio,” expresó Selland.

Ella recuerda a la Hermana Mary Elizabeth cuando le enseñaba a esbozar un árbol, luego a crear coloridas copas de árboles utilizando esponjas pequeñitas empapadas en pinturas acrílicas de colores naranja, amarillo y verde. “Me parecía absolutamente fascinante”, relata Selland.

Mary Spain Art
Christ in Crucifixion, charcoal. By Mary Spain

Los últimos años de preparatoria fueron duros (su padre era un alcohólico que dejó de beber cuando ella tenía 15 años), pero en el arte “Encontré una forma de descargarme— era una sensación maravillosa”, cuenta Selland.

“Amaba mi colegio católico, amaba a mis maestros y a los sacerdotes y monjas — ellos fueron mi familia,” agrega Selland. “Tengo una gran devoción por la Iglesia Católica. Siento como que me ha salvado”. Es parte de la razón por la cual ella ha dedicado su carrera de docente a los colegios católicos.

Luego de graduarse de San Alfonso, Selland asistió a la Preparatoria para niñas Holy Angels (hoy en día ya no existe) por un año, pero este colegio no contaba con un programa de arte.

“Tenía una gran sed por el arte, era algo intenso”, dijo. Entonces se mudó a la Preparatoria de Ballard, la cual contaba con un “impresionante” programa de arte. Se hizo amiga de un niño llamado Rory Selland, con quien más adelante contrajo matrimonio cuando éste regresó de Vietnam. A pesar de la enfermedad de Hodgkin de su esposo, han estado casados por 40 años y han tenido cinco hijos sanos.

Aunque ha pasado por momentos trágicos en su vida, incluyendo el asesinato de una sobrina, “Estoy llena de alegría, y todo se lo debo al Dios todopoderoso”, afirma Selland.

Ser consciente del Cristo siempre presente

Selland, quien ha estado enseñando en los colegios Assumption y St. Bridget por 11 años (actualmente enseña a niños de 3° a 8° grado), intenta hacer del arte una experiencia alegre para sus alumnos.

“Para mí, Dios es el artista máximo,” declara. “Solo tienes que mirar las texturas y las luces y sombras de este mundo para darte cuenta de lo grandiosa que es la gloria de Dios”.

Todos tienen la capacidad, dice ella — si los alumnos pueden memorizarse el alfabeto y los números, pueden memorizar una técnica artística. “Yo no creo que el arte es un talento que Dios da solo a unos pocos. Todo somos creativos”.

Ella lleva a su aula la consciencia de un Cristo siempre presente. “Hablo de Dios constantemente”, cuenta, «Si le preguntan a alguno de mis alumnos, probablemente se reirán. Tomo sus trabajos de arte y digo ‘Dios del cielo, gracias porque este alumno siguió las instrucciones, me hiciste el día’».

“Supongo que hay personas que piensan que estoy un poco chiflada, pero me quieren así”, dice Selland riendo.

Darlene SellenThrough art, Darlene Selland teaches her students to see God everywhere in their lives. Foto: Stephen Brashear

Enseñar a miles de alumnos durante 36 años (también enseñó en los colegios San Alfonso y Nuestra Señora de Fátima en el barrio de Magnolia en Seattle) significa que no es nada raro para Selland encontrarse con viejos alumnos por la ciudad. Recientemente, en un supermercado, un joven que no había visto probablemente por 20 años le dio un fuerte abrazo, le contó de su vida y le confesó que ella era una de sus profesoras preferidas. “Fue lo máximo”, expresó Selland. “A veces puedes influir en la vida de alguien y no sabes que lo hiciste —a veces no lo sabes por años”.

Por medio de sus clases de arte, Selland espera aumentar en sus alumnos la consciencia y entendimiento del mundo que les rodea, y proveerles de un escape emocional en la vida. “Ya sea que estés triste o feliz, el arte es una forma de expresar sentimientos y de ponerlos en papel y liberarlos”, afirmó.

Pero, “si lo único que les queda de pasar tiempo conmigo durante 8 años es Amo a Dios y los amo y amo el arte”, dijo, “ya me basta y me sobra”.

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Noroeste Católico – Enero/Febrero 2020

Jean Parietti

Jean Parietti is the local news editor for NWCatholic.org and features editor for Northwest Catholic magazine. You can reach her at jean.parietti@seattlearch.org.
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Jean Parietti es editora local para el sitio web NWCatholic.org y destacada editora de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic. Pueden contactarle en: jean.parietti@seattlearch.org.

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