Construyendo una “cultura de rendición de cuentas ” para los obispos

Kathleen McChesney speaks during a 2019 panel discussion titled “The Church Crisis: Where Are We Now?" at the University of Notre Dame. Photo: CNS/Barbara Johnston, University of Notre Dame Kathleen McChesney speaks during a 2019 panel discussion titled “The Church Crisis: Where Are We Now?" at the University of Notre Dame. Photo: CNS/Barbara Johnston, University of Notre Dame

Un nuevo sistema para denunciar alegatos de conducta sexual inapropiada por parte de obispos de los Estados Unidos es un paso adelante hacia la restauración de la confianza en la Iglesia, expresó la mujer laica encargada de la supervisión del sistema en el Estado de Washington.

El Servicio de Denuncias de Abuso por parte de Obispos Católicos, o CBAR por sus siglas en inglés, entró en efecto el 16 de marzo. Las personas podrán denunciar a obispos que cometan, encubran o no manejen correctamente casos de alegatos de abuso sexual a través del sitio web ReportBishopAbuse.org, o llamando al número gratuito 800-276-1562. Los alegatos pasan luego por un proceso de revisión, investigación y juicio (ver barra lateral).  

CBAR exige que cada provincia geográfica (una arquidiócesis y varias diócesis) cuenten con una persona laica designada para recibir los informes y proveer de supervisión para las investigaciones.

Para la Provincia de Seattle, esa persona es Kathleen McChesney, cuya experiencia en orden público y como abogada de víctimas de abuso sexual por parte del clero le convierte en la persona más cualificada para este cargo.

‘Búsqueda incansable de la justicia’

McChesney, quien creció en la parroquia de la Sagrada Familia en Auburn, comenzó su carrera como detective en la Comisaría del Condado de King, donde investigó al asesino en serie Ted Bundy.

Trabajó posteriormente durante 24 años en la oficina del FBI (Federal Bureau of Investigation) antes de dejar su cargo como oficial de tercer rango del FBI en 2002 para servir como la primera directora ejecutiva de la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, cargo que ocupó hasta el 2005.

En 2008, fundó Kinsale Management Consulting, empresa que ha trabajado con decenas de diócesis y órdenes religiosas (incluyendo la Arquidiócesis de Seattle) en la compilación de listas de divulgación de miembros del clero acusados con causa creíble de abusar de menores.

Este marzo, la Universidad de Notre Dame anunció que McChesney sería la elegida para recibir la medalla 2020 de Laetare Medal, considerado el más prestigioso honor otorgado a católicos americanos.

El presidente de la Universidad, el Padre John Jenkins (de la Santa Cruz), expresó que el premio reconoce su “coraje, tenacidad y amor por la iglesia en su búsqueda incansable de justicia para las víctimas, rendición de cuentas para los abusadores y medidas preventivas para que esta crisis no continúe.”

‘Oportuno y transparente’

Como delegada asignada de la Provincia de Seattle, McChesney manifestó a Noroeste Católico que sus responsabilidades clave y sus prioridades en el proceso de CBAR son “asegurar que las notificaciones y las investigaciones necesarias relacionadas con (cada) informe sean conducidas de manera oportuna y transparente” y “asegurar el apoyo pastoral a las personas que han sido abusadas y que menores y adultos vulnerables no estén en situaciones de riesgo de futuro abuso”.

McChesney señaló “varios aspectos importantes del proceso de CBAR” que deberían dar a los católicos la confianza de que los alegatos serán tratados adecuadamente, comenzando con el uso de un sistema de denuncias tercerizado.

 “La designación de una persona laica cualificada como “delegada” para recibir alegatos contra obispos proveerá de una mayor supervisión que asegurará que todos los alegatos sean respondidos y documentados de forma inmediata y profesional”, agregó.

Y a las personas que realizan una denuncia se les proporcionará un número de caso y una contraseña para que puedan seguirla “en cada paso del proceso, para que conozcan qué pasos se están tomando para tratar el informe”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, del Vaticano, también ha establecido un “mecanismo para abordar estos alegatos de manera oportuna”, expresó,” McChesney.

Recuperar y mantener la confianza

Mientras que siempre fue posible reportar alegatos en contra de obispos directamente a la Santa Sede o a través del nuncio apostólico, declaró McChesney, la mayoría de los católicos no sabían eso, “ya que no había un proceso formalizado para hacerlo”.  

Los grupos de sobrevivientes y abogados han estado solicitando un sistema formal y transparente para hacer responsables a los obispos” desde que los obispos de los EE.UU. adoptaron el Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes en 2002, expresó.

 “El resonado caso, que incluye acusaciones de abuso sexual contra el anterior Cardenal Theodore McCarrick y la publicación del gran jurado de Pensilvania [en 2018], resaltó la necesidad de un proceso formal y transparente para este tipo de alegato en particular”, declaró McChesney.

La creación de CBAR es una parte del trabajo que se necesita realizar para reparar el daño causado por el escándalo de abuso sexual en la Iglesia.

 “En cierta medida, la confianza en la Iglesia como institución se ha perdido, y es un problema que necesita tratarse”, recalcó. “Para recuperar y mantener esa confianza, las personas dentro de la Iglesia, particularmente sus líderes, deben operar con mayor transparencia”.

 “Convertirse en una organización digna de confianza no es un objetivo único a corto plazo”, manifestó; más bien “requiere del compromiso continuo y de un esfuerzo que toma forma a partir de una cultura de responsabilidad”.

 

CBAR: ¿Cómo funciona?

• Las llamadas llegan a una central telefónica, donde un personal entrenado toma la información acerca del alegato. Las personas pueden también llenar reportes por Internet y podrán mantener el anonimato.

• La información es enviada al “metropolitano” apropiado, o arzobispo, responsable de todas las diócesis en una provincia. Los alegatos en contra de un metropolitano son enviados al obispo sufragáneo superior de la provincia. Los EE.UU. cuenta con 32 metropolitanos. El Arzobispo Paul D. Etienne es el metropolitano de la provincia que incluye la diócesis de Seattle, Spokane y Yakima. El Obispo Joseph Tyson de Yakima es el obispo sufragáneo superior de la provincia.

• La información luego es enviada a la persona laica designada para asistir al obispo.

• Luego de su revisión, el metropolitano o un sufragáneo superior envía el reporte al nuncio apostólico en Washington, D.C.

• El nuncio envía el reporte y la evaluación del metropolitano al Vaticano, el cual tiene 30 días para determinar si se justifica una investigación formal. Si es así, el obispo queda autorizado para supervisar la investigación.

• Cuando se ordena una investigación, ésta es conducida por expertos cualificados, incluyendo laicos. La investigación debe completarse dentro de 90 días y ser enviada al Vaticano.

• Oficiales del Vaticano revisan los resultados de la investigación y determinan el proceso apropiado que conducirá a un juicio final.

Para más información acerca de CBAR, visite el sitio protectandheal.seattlearchdiocese.org.

Servicio de Noticias Católicas

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Noroeste Católico – Mayo 2020

Kevin Birnbaum

Kevin Birnbaum is the editor/associate publisher of Northwest Catholic and a member of Seattle’s Blessed Sacrament Parish. Contact him at Kevin.Birnbaum@seattlearch.org.
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Kevin Birnbaum es el editor de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic y miembro de la Parroquia del Sagrado Sacramento en Seattle. Pueden contactarle en: Kevin.Birnbaum@seattlearch.org.