Cuando traicionamos a Jesús a pesar de nuestras mejores intenciones

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La noche en que Pedro negó perfectamente a su Maestro

Jueves Santo. Jesús ha sido arrestado. Los apóstoles han comido ya el pan partido por Jesús en la última Cena y han bebido del vino que es su sangre. Están en comunión con Jesús.

No obstante, no dejan de ser hombres. La fragilidad hará tambalear a Pedro, a pesar de que era el único que se sentía incapaz de traicionar a su Maestro. Sigámoslo de cerca mientras entra en la casa del sumo sacerdote, a donde hicieron entrar a Jesús. (Lucas 22,54)

Es noche. Se siente frío. Pedro nota la hoguera en medio del patio y se sienta entre los que buscan su calor. (55) Encontramos un hueco y nos sentamos cerca. El fuego nos calienta y sentimos un ligero ardor en el rostro, pero nos invade un frío interior. La preocupación por Jesús nos hiela los huesos.

Una criada se le queda mirando a Pedro y advierte, “Este también estaba con él.” Pedro se defiende negando a Jesús, haciéndose el desentendido, “Mujer, no lo conozco.” (56-57)

Otro lo confronta, “Tú también eres uno de ellos”. Pedro responde esquivo, pero cordial, “Hombre, no lo soy.” (58)

Pasa el tiempo y de Jesús no sabemos nada. Luego de una hora, lo sacan al patio, atado de manos. Hay dos guardias a sus costados. No nos animamos a acercarnos.

Alguien mira fijamente a Pedro y exclama, “¡Ciertamente que este también andaba con él”. Le dice Pedro “Amigo, no sé de qué me hablas”. En ese momento canta un gallo. (59-60)

El Señor voltea y mira a Pedro. Al sentir su mirada, el apóstol recuerda que en la última cena pretendió hacerse el valiente, pero Jesús le aseguró que antes de que el gallo cantara, él lo negaría tres veces. (61) La mirada del Maestro parece decirle, “¿Acaso no te advertí que me negarías?”

A Pedro se le hace un nudo en la garganta. Siente que muere de tristeza y de vergüenza. Se pone de pie y sale de prisa, rompiendo a llorar amargamente. (62)

Pedro sabe que no ha negado a Jesús una ni dos, ¡sino tres veces! El 3 simboliza la perfección. Lo ha negado perfectamente. Su traición ha sido tan ruin como la de Judas. Pero Pedro es capaz de arrepentirse. Judas solo sintió remordimiento y en extremo, pues lo llevó a colgarse de un árbol.

Pedro llora como el Rey David la noche en que dejó su almohada bañada en lágrimas. (Salmo 6,6)

Según Mateo y Marcos, las negaciones van subiendo de tono y de color:

Una criada le dijo, “También tú estabas con Jesús, el galileo”. Pedro lo negó, “No sé qué dices.” (cf. Mateo 26,69-70)

Otra criada dijo, “Este estaba con Jesús el nazoreo” y de nuevo lo negó con juramento, “Yo no conozco a ese hombre.” (cf. 71-72)

Los que estaban ahí dijeron a Pedro “Ciertamente que tú también eres uno de ellos, pues además tu misma habla te descubre”. Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar, “¡Yo no conozco a ese hombre!” (cf. 73-74)

Pedro va subiendo el tono: La primera vez, niega. La segunda, niega con juramento. Y la tercera echando imprecaciones. “¡Con un demonio! ¡Yo no lo conozco!” debió decir.

Pero en el relato de Lucas, el tono va disminuyendo: Primero, “Mujer, no lo conozco”. Después, “Hombre, no lo soy”. Y finalmente, “Amigo, no sé de qué hablas”. Pedro baja la intensidad de sus negaciones porque se encuentra bajo el efecto de la última Cena. Haberse sentado a la mesa del Señor hace que la gracia actúe en él de alguna manera. Así, sus negaciones se debilitan, hasta que su corazón está listo para mirar a Jesús a los ojos, arrepentirse profundamente y correr fuera a llorar amargamente.

Señor, por más que intentamos, te negamos, aunque no queremos. Nos da pena reconocer que somos cristianos. Nos inquieta que alguien descubra que en ti creemos. No una, ni dos, sino tres veces te negamos. Nuestra negación suele ser perfecta. Pero más perfecta es tu misericordia. Cada vez que te neguemos, dirige a nosotros tu dulce mirada que todo perdona, y saldremos corriendo a llorar arrepentidos.

¡Apasiónate por nuestra fe!

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Noroeste Católico – Marzo 2018

Mauricio I. Pérez

Mauricio I. Pérez, a member of St. Monica Parish on Mercer Island, is a Catholic journalist. His website is www.seminans.org.

Website: www.seminans.org