La oración del corazón

Foto: Christ Pantocrator, Cathedral of Cefalù, Italy, José Luiz Bernardes Ribeiro/Wikimedia Commons Foto: Christ Pantocrator, Cathedral of Cefalù, Italy, José Luiz Bernardes Ribeiro/Wikimedia Commons

Aprendiendo a orar en verdad en todo momento

Fui invitado a dirigir un retiro de encierro en el centro de retiros de nuestra arquidiócesis en abril. Durante un fin de semana, dirigí ejercicios espirituales y dicté conferencias ofreciendo a los participantes medios para crecer en su fe. Vinieron personas de nuestra arquidiócesis y muchos viajaron de lejos, desde Oregón, Minnesota, Tennessee, Michigan, Arizona e incluso desde México.

El tema principal del retiro fue la “Oración del Corazón”, que busca “orar en todo momento” como indica Sn. Pablo. (1 Tesalonicenses 5,17) Compartí la historia, teología, espiritualidad y método para hacer de esta oración un modo de vida. Es muy sencilla, “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”, pero se repite decenas, centenas y hasta miles de veces. Su práctica antiquísima data del siglo V.

La oración del corazón ha sido rezada y enseñada a través de la historia del cristianismo oriental. Su práctica es sobre todo difundida entre los ortodoxos, aunque en la Iglesia Católica, el catecismo dedica cuatro numerales a su enseñanza: “La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en palabrerías, sino que conserva la Palabra y fructifica con perseverancia. Es posible ‘en todo tiempo’ porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.” (Catecismo 2668)

Se llama “Oración de Jesús” u “Oración del Corazón” porque, bien rezada, se logra que el corazón mismo haga que el cuerpo entero la recite al tiempo que los latidos del corazón dan ritmo a nuestra respiración. Inhalando, invocamos, “Señor Jesucristo, Hijo de Dios …”. Exhalando, suplicamos, “… ten piedad de mí, pecador”. Los principiantes suelen centrar su atención en la mecánica de la respiración y la incorporación de la plegaria. Quienes tienen más práctica, respiran sin pensarlo y centran su atención en el significado de las palabras, cada una, rica de profundidad teológica. Los más avanzados, llegan a lograr que una parte de su cerebro repita la plegaria en todo momento, independientemente de lo que estén haciendo. Es entonces que se convierte en una verdadera “oración del corazón”.

Qué pena que teniendo en nuestra tradición una forma de orar tan profunda y bella, haya tantos que prefieran beber de los pozos de la New Age adoptando formas de meditación vacías, que quizás relajan, pero que no suscitan un momento de encuentro auténtico con el Señor. La oración del corazón sí que nos hace sentirnos en presencia de Jesús. Sobre todo, si se reza a oscuras, con una vela y ante el icono majestuoso del Cristo Pantocrátor.

Quien quiere adoptar la oración del corazón, debe leer Relatos de un peregrino ruso. Un hermoso libro sobre un hombre que peregrina por los monasterios de Rusia y Siberia buscando aprender cómo rezar en todo momento como indica Pablo. Descubre así que el rezo constante de la oración del corazón se llega a convertir en un modo de vida: La vida misma se vuelve oración.

Los participantes del retiro quedaron cimbrados con la experiencia de rezar la oración del corazón y la mayoría han hecho de esta, su oración preferida antes de dormir, en los momentos de tribulación y para orar por otras personas.

Dios me permita dirigir más retiros y talleres donde pueda compartir con muchos más esta hermosa forma de oración, en la que inhalamos el santo nombre del Señor, exhalando la inmundicia de nuestros pecados, que es redimida por su infinita misericordia, llenándonos de paz y haciéndonos percibir de forma muy poderosa la presencia de Jesús en nuestro corazón. Si quieres aprenderla, escríbeme.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Read the English version of this column.

Noroeste Católico – Junio 2018

Mauricio I. Pérez

Mauricio I. Pérez, a member of St. Monica Parish on Mercer Island, is a Catholic journalist. His website is www.seminans.org.

Website: www.seminans.org