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Los jóvenes adultos son el “ahora de Dios”

Photo: Stephen Brashear Photo: Stephen Brashear

Los jóvenes adultos, de acuerdo con la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, incluye a cualquier persona de edad comprendida entre los 18 y los 39 años.  

“Es un rango de edad muy grande”, reconoce Megan Pepin, directora del Ministerio para Jóvenes Adultos desde 2018.

Y puede abarcar una cantidad de etapas de la vida y transiciones: escuela secundaria, universidad, maestría, trabajo, matrimonio, crianza de los niños.

 “Todas estas grandes transiciones es donde perdemos a la gente” como iglesia, manifestó Pepin. Sin embargo, mientras que muchos jóvenes adultos se alejan, estos años también pueden ser tiempo de un enorme crecimiento en la fe. Por esto la importancia de un buen ministerio para jóvenes adultos.

Pepin, siendo ella misma una joven adulta, trabajó tres años como misionera en la Hermandad de Estudiantes Católicos Universitarios luego de graduarse de la universidad en 2013. Con su esposo, Steven, lidera también los retiros “Betrothed” de preparación para el matrimonio en el Centro de Retiros Arzobispo Brunett. Son miembros de la parroquia de la Sagrada Familia en Kirkland. Megan dedicó un momento a Noroeste Católico para discutir la situación de los jóvenes adultos católicos en la Iglesia actual.

 

¿Qué virtudes particulares aportan los jóvenes adultos a la Iglesia?

El Papa Francisco habla acerca de cómo nosotros no somos el futuro, sino que somos el “ahora de Dios”. Entonces, pienso que las virtudes son esa intensidad y entusiasmo. Definitivamente, hay más energía en las personas más jóvenes, pero también estas generaciones — los “millennials” y menores — tuvieron la opción de elegir ser católicos practicantes, así que están comprometidos de una manera que tú no estarías si ser católico hubiera sido parte de tu cultura desde pequeño.

Si vivieras en una cultura muy católica, puede que hayas tenido un profundo encuentro con Jesús, pero tal vez no, aunque igual eras considerado católico. En cambio, en estas generaciones no se es automáticamente católico. Tal vez se alejan más, pero nadie “pasa por católico” si no lo es de verdad.

Entonces, aportan un entusiasmo diferente porque lo han elegido — y aportan un poco de espíritu misionero también. Reconocen que no podemos tener una iglesia aislada que solo mira para adentro. Necesitamos tener una iglesia que mira hacia afuera, porque somos un grupo pequeño y necesitamos el sentido de comunidad, pero también necesitamos cuidar de las personas y salir afuera.

¿Qué necesidades específicas tiene este sector demográfico?

La necesidad específica que muchos jóvenes tienen es de una buena amistad. Así, van a la iglesia porque quieren ir a la iglesia, pero a menudo la primera necesidad es tener amigos y sentido de comunidad. Ellos necesitan sentirse bienvenidos y encontrar un hogar dentro de la iglesia, especialmente porque muchos jóvenes adultos provienen de otras zonas geográficas. Si no se sienten bienvenidos, no volverán; irán a recorrer hasta encontrar un lugar donde se sientan bienvenidos, o simplemente dejarán de intentarlo. Y esa es una realidad algo descabellada, que alguien venga una vez y decida no venir más, pero esa es una dinámica muy, muy real.

Y luego hay que “alimentarlos”. Necesitan alimento bien sólido, desean teología y filosofía y la historia de la Iglesia y de los santos. Quieren cosas intensas, más de lo que estamos dispuestos a reconocer.

Además, ellos necesitan saber que la Iglesia les está escuchando. Quieren saber que la Iglesia realmente presta atención a lo que los jóvenes tienen que decir, y que está respondiendo.

Esta es la generación de las redes sociales, pero tienen gran necesidad de relaciones auténticas fuera de sus celulares. Y para muchas personas católicas, la mayoría de sus semejantes no practican ninguna religión. Entonces, van a la iglesia por los amigos, porque quieren tener gente a su alrededor que creen en lo que hacen. Quieren a personas católicas a su lado para fortalecerles en su fe.

Young Adult MinistryPhoto: Stephen Brashear

¿Cuáles son algunos de los desafíos que enfrentan los jóvenes adultos católicos hoy en día?

Sus semejantes no están interesados en la iglesia. Un gran desafío de vivir fuera de la cultura cristiana es que no obtienes reafirmación de nadie, realmente debes encontrar por ti mismo la manera de vivirla, a tu manera.

Algunos de los otros desafíos aquí son la mentalidad “migrante” y las constantes transiciones. La mayoría de los jóvenes profesionales pasan por múltiples mudanzas — en un lapso de cinco años, te estás mudando cinco veces, o estás cambiando de trabajo un par de veces y tal vez te estás casando, y estos son muchos cambios de vida.

Este hecho es algo muy significativo para este sector demográfico. Sus vidas están en constante cambio, así que establecerse en una parroquia o en una comunidad de jóvenes adultos es difícil. Puedes hacer una gran amistad con alguien y seis meses más tarde se está mudando a Minneapolis porque quiere estar más cerca de su familia, etc. Es un constante cambio, no hay estabilidad. 

Las estadísticas sugieren que las personas jóvenes están alejándose de la Iglesia Católica en forma masiva — ¿Cuál es tu sensación y por qué, y cuán preocupados deberíamos estar?

Deberíamos estar preocupados. Yo estoy muy preocupada, pero también creo que cada generación pasa por momentos así. Sé que este probablemente sea el peor momento de los últimos cien años de la Iglesia, pero no hay nada nuevo bajo el sol, ¿no? La Iglesia siempre ha hecho frente a mucho de la cultura, y estamos viviendo en un tiempo en el que ese es definitivamente el caso, y en el cual las cosas están polarizadas.  Sin embargo, también creo que cuando esto sucede, surgen increíbles puntos brillantes en medio de la oscuridad.

Cada persona en el oeste de Washington que lleva una cruz o que pone una calcomanía en el parachoques de su auto o que de alguna manera se identifica como católico —esos son puntos brillantes que dan testimonio de la verdad y de la Iglesia, de que aún estamos aquí, vivos, y que todavía nos importa nuestra comunidad.

En cuanto al por qué las personas se están alejando, creo que hay muchas razones. Creo que algunas personas están desilusionadas con la Iglesia debido a la crisis de abuso sexual. Creo que otras personas sutilmente se apartan — por simple apatía por la fe. Cada cual tiene sus propias razones, pero tiendo a ser una persona optimista, así que incluso si las estadísticas son negativas, yo tengo esperanza porque tengo la oportunidad de conocer a tantos católicos increíbles que viven su fe intensamente.

¿Qué debería estar haciendo la Iglesia para atraer y servir a jóvenes adultos?

Me encanta esta frase del Papa Pablo VI, en la que dice: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es porque son testigos” y me recuerda al Papa Francisco hablando de crear una “cultura del encuentro”. Esta es la autenticidad que la gente está ansiando — solo ser verdadero y compartir quién es Jesús. ¿Quién es Él para ti? ¿Cómo de importante es todo esto en tu vida? Y yo pienso más en nosotros, como iglesia — el clero, los religiosos y religiosas y laicos — cuanto más podamos entender quién es Dios para nosotros, más podremos compartir con los demás e invitarles a unirse a nosotros.

Eso es algo importante para mí, que las personas te vean como alguien normal y verdadero, porque lo somos — pero también tenemos algo de diferente porque somos católicos, ¿verdad? Y tenemos que ser capaces de identificarnos personalmente así, preguntándonos: ¿Para qué estoy aquí? ¿Por qué estoy haciendo esto? Y comprometernos nuevamente, pero conociendo nuestra historia lo suficientemente como para poder compartirla con alguien.

Necesitamos tener ese sentido de ser testimonio dentro de nuestra Iglesia. Tal como el Arzobispo Etienne ha estado repitiendo últimamente, tenemos que ser una cultura de evangelización. Tenemos que enfocarnos en Jesús. Eso es lo único que necesitamos hacer, y todo lo demás vendrá por añadidura.

Young Adult MinistryPhoto: Stephen Brashear

¿Qué has notado que tienen en común los jóvenes adultos que permanecen activos en su fe?

Recientemente he estado con un grupo de jóvenes adultos, y todos compartimos nuestro testimonio de encuentro con Cristo, o lo que sea que nos haya hecho cambiar y comprometernos con Cristo y con su Iglesia, y dos cosas noté en los testimonios.

La primera fue que alguien les había invitado a profundizar en la fe. Ya sea que estuvieran en la escuela media o secundaria, en la universidad o que hubieran acabado sus estudios, alguien cercano les había invitado a algo que estaba un poco fuera de su zona de confort, como ir a adoración o a estudios bíblicos o a leer acerca de la fe. Y luego, gracias a la invitación, encontraron a Cristo — hubo un momento o proceso de encuentro y de llegar a conocerle.

Para mí fue en la universidad: “¿Vendrías conmigo a estudios bíblicos?”, “Sí, seguro”. No sabía a qué me llevaría, pero cambió mi camino de fe — básicamente mi vida entera — desde esa simple invitación.

Y luego, la segunda cosa que noté fue que tenían amigos católicos alrededor — querían tener gente que amaba a Cristo a su alrededor.

Creo que una cosa común también es que hay un profundo compromiso con la fe que es diferente, incluso de la generación anterior.

¿Qué signos de esperanza observas entre los jóvenes adultos católicos?

El mayor signo de esperanza para mí es que las personas todavía están eligiendo pertenecer a la Iglesia, y lo veo en mis amigos que están criando a sus hijos de manera más católica incluso de lo que ellos fueron criados.

Otro signo de esperanza son los estudiantes universitarios comprometidos con la fe, especialmente en lugares como la UW y Western Washington, estas enormes universidades públicas donde podrían estar haciendo cualquier otra cosa, y aun así eligen su fe. Son un gran signo de esperanza, e irán por el mundo y harán grandes obras porque han nadado contra la corriente durante sus años de universidad.

 

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Noroeste Católico – Abril 2020

Kevin Birnbaum

Kevin Birnbaum is the editor/associate publisher of Northwest Catholic and a member of Seattle’s Blessed Sacrament Parish. Contact him at Kevin.Birnbaum@seattlearch.org.
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Kevin Birnbaum es el editor de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic y miembro de la Parroquia del Sagrado Sacramento en Seattle. Pueden contactarle en: Kevin.Birnbaum@seattlearch.org.

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