Revisando el Padrenuestro

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‘Danos hoy nuestro pan de cada día’ significa más de lo que parece a simple vista

P: En una columna reciente, usted hizo un comentario acerca de la sugerencia del Papa Francisco de que el texto del Padrenuestro sea aclarado. ¿Hay otras partes del Padrenuestro que debieran aclararse?

R: Quisiera empezar recomendando a quien esté leyendo esta columna que lea también el artículo de la edición de abril de 2018 de Noroeste Católico. Cubre tres principios importantes para la interpretación y la traducción, que no repetiremos aquí.

Me gustaría iniciar mi respuesta advirtiendo que las siguientes ideas no han sido públicamente avaladas por el Papa Francisco. Más bien, reflejan mi pensamiento como católico y teólogo bíblico. Hecha esta acotación, procedo a responder la pregunta.

Sí, yo pienso que hay otras secciones del Padrenuestro que pudieran ser un día aclaradas para comunicar con más precisión la verdad divina que se pretende.

No solo pan ordinario

La aclaración más importante concierne a la frase “Danos hoy nuestro pan de cada día”.

El problema está en el uso de la expresión cada día. El término en Lucas 11,3 y en Mateo 6,11 es ἐπιούσιον (epi-ousion), que en realidad, no significa cada día.

Es difícil saber qué significa esta expresión griega porque solo es usada en esta única línea del Padrenuestro y no aparece más en todo el Nuevo Testamento. De hecho, epiousion no es usada en ninguna obra de la literatura griega antigua. Es casi como si este vocablo se hubiera acuñado de forma específica para esta sola línea del Padrenuestro. Su unicidad debería hacernos preguntar por qué se habrá usado un término tan peculiar.

Antes de continuar, permítanme explicar primero cómo fue que se tradujo como cada día. Sucedió alrededor del año 387 cuando Sn. Jerónimo fue comisionado para traducir la Biblia a la lengua del pueblo, que entonces era el latín y ya no el griego. Jerónimo estudió hebreo y griego durante casi 20 años antes de traducir los textos al latín. Cuando encontró la palabra epiousion en el Padrenuestro, se quedó perplejo y no sabía con exactitud qué significaba, así que parece haberla traducido de forma limitada usando el vocablo latino quotidianum, que significa cada día.

Otros de los primeros Padres de la Iglesia entendían el término de forma diferente, como señaló el Papa Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret en 2007: “El hecho es que los Padres de la Iglesia fueron prácticamente unánimes en entender la cuarta petición del Padrenuestro como una petición eucarística”.

Llegaron a esta conclusión con base en la composición de la palabra epiousion. El vocablo griego epi significa más arriba, más alto, desde lo alto e incluso súper. Ousion quiere decir esencia, sustancia, ser y naturaleza. Por tal motivo, los Padres de la Iglesia — incluyendo a Sn. Ambrosio, Agustín y Pedro Crisólogo — entendieron por lo común esta frase como el pan sobrenatural de la Eucaristía y no solo el pan ordinario para la subsistencia cotidiana.

Una plegaria por la Eucaristía cotidiana

Esta creencia antigua ha sido siempre parte de la reflexión más profunda de la Iglesia Católica sobre el significado del Padrenuestro. Incluso el Catecismo de la Iglesia Católica afirma con claridad que en tanto que existen diferentes formas posibles de comprender el término epiousion, incluyendo la tradicional cada día, la traducción más probable y literal es en realidad lo más sustancial o lo más esencial. (CIC 2837) ¡Esto es la Eucaristía!

Cuando hacemos esta petición en el Padrenuestro, en realidad suplicamos a Dios, “Danos hoy nuestro pan sobrenatural (eucarístico)”. Es la petición de recibir cada día la Eucaristía.

Al comprender la súplica de esta forma, podemos entender el significado del resto de las peticiones:

  • Es a través de nuestro compartir del cuerpo de Cristo, la vida misma de Jesús en la Eucaristía, que recibimos el perdón que fluye de la cruz del Señor (“perdona nuestras ofensas”).
  • Es solo en Jesucristo que nos atrevemos a pedir perdón “como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, porque, ¿quién puede perdonar de forma perfecta, completa y eterna sino Jesús mismo? Nosotros solo podemos perdonar a los demás a través de Jesús, con Jesús y en Jesús. Experimentamos esta comunión con Jesús de una forma distintiva y extraordinariamente agraciada mediante la Eucaristía.
  • Jesús es quien nos muestra cómo vencer la tentación, y Él solo es quien ha vivido en obediencia perfecta al Padre, así que solo en nuestra comunión con Él podemos decir en verdad, “no nos dejes caer en tentación”.
  • Por último, Jesús es el único que ha triunfado sobre toda fuerza de pecado y muerte mediante su cruz y su resurrección. Solo Él puede protegernos del poder del Maligno si permanecemos en la palma de su mano. (Cf. Juan 10,28-29) Solo Él puede “librarnos del mal” en todos los sentidos.

Ese es el poder de la Eucaristía que nutre nuestra alma cada día. Jesús quiere que nosotros deseemos ese alimento, que pidamos por ese alimento y que nos demos tiempo para recibir ese alimento.

Read the English version of this column.

Noroeste Católico – Julio/Agosto 2018

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.
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Daniel Mueggenborg es obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Seattle. Envíe sus preguntas a: editor@seattlearch.org.