‘Amar es entregarse’: Preguntas y respuestas con Mirya Muñoz-Roach

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Mirya Muñoz-Roach es la primera directora ejecutiva en los 100 años de historia de San Vicente de Paul en el condado de Seattle-King, organización que ayuda a satisfacer las necesidades urgentes de nuestro prójimo, incluyendo asistencia con el alquiler, servicios públicos y comida. De niña asistió a escuelas católicas en Puerto Rico y trabajó en el ministerio pastoral laico en Michigan y como ministra eclesial laica en la Arquidiócesis de Seattle. Esta madre de tres hijos, que se unió a San Vicente de Paul como voluntaria en 2010 y se convirtió en miembro del personal en 2012, ahora está dirigiendo la organización en su segundo siglo de servicio a los pobres.

 
¿Cuál fue su experiencia de crianza como católica en Puerto Rico? ¿Hay algunas oraciones o devociones de su infancia que continúan siendo importantes para usted?

El haber crecido católica en Puerto Rico significa mucho más que haber asistido a la Misa. Cada cosa que hacíamos tenía un aspecto espiritual. El hecho de ser puertorriqueña y católica es la esencia de lo que soy — es mi identidad. La cultura puertorriqueña y la espiritualidad están enraizadas en la comunidad, en las tradiciones familiares, en las canciones, la música y los ritmos caribeños que se han abierto paso en nuestras liturgias.

“Amar es entregarse” (“To love is to give yourself away”) es una canción que tal vez escucharán durante la Misa en español aquí en Seattle o allá en Puerto Rico. Estas palabras describen la clase de fe y espiritualidad que me fueron transmitidas a través de mis padres y de la comunidad, junto con la verdad de que, como pueblo, caminamos juntos.

El 19 de noviembre de cada año, los puertorriqueños celebran la Fiesta de Nuestra Señora de la Divina Providencia, la patrona de Puerto Rico. Recuerdo las celebraciones litúrgicas especiales con tamborines, güiros y maracas con que se llevaban serenatas a Nuestra Señora de la Divina Providencia. Viviendo en una pequeña isla donde los huracanes son devastadores, la confianza en Nuestra Señora es ya parte de nuestra genética.

Has ayudado a crear el Centro Rendu, un programa latino de servicios de San Vicente de Paul, en 2013. ¿Cuáles son algunos de los puntos resaltantes del programa? ¿Por qué es una conexión importante para la comunidad latina?

Los latinos constituyen el 34% de la población en algunas áreas de nuestro condado. Centro Rendu nació para abordar las necesidades de recursos y programación específicos, y para crear acceso y oportunidades para que los latinos también participen en la parte de dar, y no solo de recibir, de la caridad.

En 2013, San Vicente de Paul participó de un proceso de escucha con la comunidad latina del sur del condado de King. Nos dijeron que tenían dificultades para confiar en las agencias gubernamentales, pero que acudirían a SVdP en busca de recursos, para buscar ayuda, apoyo, educación y asesoramiento legal.

El Centro Rendu inmediatamente incorporó estos servicios y los convirtió en su esencia misma. Estos servicios están dirigidos por un personal totalmente latino. Centro Rendu lleva el nombre de la beata Rosalie Rendu, una Hija de la Caridad que fue mentora de los fundadores de la Sociedad de San Vicente de Paul en París a mediados del siglo XIX.

“De huéspedes a anfitriones” [el plan pastoral del ministerio hispano 2007 de la Arquidiócesis de Seattle] significa empoderar, dar oportunidades, y crear un espacio para que los latinos tengan voz y sean capaces de liderar. Esto fue y sigue siendo fundamental para la misión del Centro Rendu, que también existe para proteger y defender a las familias vulnerables.

¿Quién ha sido su mayor fuente de inspiración para su fe y su trabajo, y por qué?

Mis padres, Gladys y Agustín Muñoz, cuyo amor durante 70 años se basó en la fe, la familia y el servicio a la comunidad. Juntos, crearon espacios donde las personas se sentirían bienvenidas y valoradas para poder dar lo mejor de sí mismas. Fueron generosos con los demás, dando tanto de sí mismos como de las cosas que poseían.

El pasaje de las Escrituras favorito de mamá (que ella te recordaba constantemente) era 1 Corintios 13, su epitafio dice: "El amor nunca termina". Mi papá era un hombre culto; una de sus lecturas que más le definieron fue Don Quijote, donde el amable pero decidido Don Quijote sirve como agente de gracia, viendo en las personas la bondad que aún no pueden ver en sí mismas. Como reconocido cardiólogo, mi papá sabía que el corazón necesitaba alegría y risa para mantenerse saludable, como dijo el sacerdote en su funeral.

El lema de sus vidas fue: “Que quien trate con nosotros sienta el deseo de conocerte, Señor”.

¿Cómo está respondiendo San Vicente de Paul a las necesidades más apremiantes de la comunidad hoy en día? ¿Cómo cree que serán los servicios de la organización en el próximo siglo?

Como vicentinos, nuestro espíritu es de encuentro (como en el camino a Emaús). En el espíritu de San Vicente, el necesitado, el que experimenta pobreza, exclusión, marginación, ese es el mismo Cristo.

Como ministerio y organización laica católica sin fines de lucro que cumple ahora su segundo siglo de existencia, nos estamos adentrando más profundamente en la comunidad para escuchar y responder con acciones concretas que se centren en las necesidades de nuestro prójimo para que podamos responder con justicia.

La justicia ofrece una mano, un lugar en la mesa donde se toman las decisiones. Se necesita una inversión más profunda en las vidas de aquellos que históricamente han sido marginados. Se necesita un examen de conciencia diario para ayudarnos a reflexionar y descubrir nuestros pecados de exclusión, apatía y discriminación.

Habiendo tenido la oportunidad de dirigir SVdP en un momento como este, me siento honrada y responsable de ayudar a crear, apoyar y mantener espacios para conversaciones significativas sobre raza, cultura, fe y espiritualidad. Como mujer y madre hispana/latina, sé que estoy llamada a liderar SVdP con todo lo que soy.

¿Cuáles son tres maneras en que los católicos pueden responder a los reclamos de los pobres a través de San Vicente de Paul?

¡Ofrézcanse de voluntarios, donen, participen!

Enriquezcan sus vidas espiritualmente y vivan según el mandato de los Evangelios como miembros de una conferencia parroquial. Sean transformados mientras acompañan a las personas en sus necesidades y momentos de angustia.

Aporten nuevas ideas a SVdP, donde tienen la oportunidad de formar una comunidad de fe que responde como cuerpo de Cristo a las necesidades de los pobres y marginados. Ellos son el rostro de Cristo.

Noroeste Católico - Septiembre 2020