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Parroquianos son ‘piedras vivientes’ del Proyecto Mercy House (Casa de misericordia)

Durante más de dos años, la parroquia San Pío X ha estado recaudando fondos para construir Mercy House, un centro de atención con un costo de inversión de $1.2 millones, previsto para ser construido en las instalaciones de la parroquia con el objetivo de atender a los necesitados en el sur del condado de Snohomish.

Y entonces llegó el COVID-19.

Al darse cuenta de que "hay personas que están perdiendo sus empleos y personas que no tienen ahorros y que van a estar necesitadas en este momento", la parroquia no podía esperar que se construyera el nuevo edificio para brindar atención a las personas necesitadas, expresó el padre Cal Christiansen, pastor de San Pío en Mountlake Terrace desde 2013. “Decidimos inaugurar una Mercy House virtual”, manifestó.

Trabajando rápidamente, los feligreses del comité de Respeto por la Vida / Programa Prepares, convirtieron un salón social de la parroquia en un centro de distribución de pañales, ropa y otros artículos para mujeres embarazadas y familias con niños pequeños. La sede parroquial de la Sociedad de San Vicente de Paul, respondiendo a las crecientes solicitudes de ayuda para pagar el alquiler, también proporcionó al centro canastas de alimentos de primera necesidad para las familias.

Observando el distanciamiento físico, los voluntarios comenzaron a tomar citas para que las familias se acercaran hasta el estacionamiento de la parroquia y recogieran los víveres necesarios.

Los grupos pudieron ayudar al creciente número de personas necesitadas con miles de dólares en subvenciones obtenidas a través de los Servicios Católicos para la Comunidad en el Oeste de Washington, un colaborador en el proyecto Mercy House. Para fines del mes de mayo, se habían ayudado a más de 500 familias, con una donación de San Vicente de Paul de más de $19.000 para alquileres, servicios públicos y asistencia de alimentos; y Prepares distribuyó más de $4.000 en pañales, leche de fórmula y toallitas higiénicas para bebés.

La pandemia ha demostrado a los feligreses que Mercy House es más que un futuro edificio, expresó  Marisela Ortiz Abraham, coordinadora del comité de respeto por la vida. Se trata de una “comunidad que estaba dispuesta a ayudar a otros con los medios que tenían en ese momento”, declaró.

“Somos las piedras vivas de ese edificio. Creo que es una hermosa bendición que el Señor nos ha dado”.

Marisela Ortiz Abraham coordina el comité de Respeto por la Vida, el cual trabaja en Mercy House, junto con la conferencia parroquial de San Vicente de Paul. Foto: Stephen Brashear

Uniendo a colaboradores católicos

La idea de Mercy House surgió del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, proclamado por el Papa Francisco en 2015.

El padre Christiansen relató que él, junto con el consejo pastoral de San Pío, discernieron que el Espíritu Santo los estaba guiando a “hacer más por los pobres, necesitados y vulnerables en el sur del condado de Snohomish”. El centro de atención que imaginaban se llamaría Mercy House, “como fruto de este Año de la Misericordia, para brindar un servicio más amplio a la comunidad”, agregó.

Cuando el padre Christiansen se enteró de que el entonces arzobispo J. Peter Sartain deseaba la creación de asociaciones entre CCS y las parroquias individuales, el pastor se acercó a CCS para conversar acerca del proyecto Mercy House. “Les encantó la idea”, declaró.

El Padre Cal Christiansen, pastor de la parroquia San Pío X bendice a una familia que recibe ayuda de Mercy House. Foto: Stephen Brashear

Mary Wahl, creadora de redes regionales para la Colaboración Católica de CCS para Familias y Comunidades Pobres, ha estado con Mercy House desde el principio, expresó el Padre Christiansen; “le llamo el motor del coche”, comentó.

En este proyecto de colaboración entre CCS, parroquias y otras organizaciones católicas de la arquidiócesis, la parroquia y Wahl trabajan en equipo. San Pío X y sus voluntarios hacen el trabajo de ministerio, mientras que Wahl sirve como asesora, aportando años de experiencia en el sector de organizaciones sin fines de lucro, habilidades para facilitar reuniones y redacción para solicitud de subvenciones, y conexiones en la comunidad.

Esas conexiones fueron clave cuando el Padre Christiansen y su equipo parroquial decidieron expandir sus servicios a la comunidad inmediatamente después de COVID-19.

Wahl contactó a la Fundación Comunitaria del Condado de Snohomish, detallando el trabajo de Mercy House. Poco después, la fundación otorgó a Mercy House una subvención de $ 25000 para ayuda inmediata a las personas en el sur del condado de Snohomish, seguida de otra subvención de $ 12500. “Le brindó a Mercy House una oportunidad de mostrar lo que son capaces de lograr…lo que la combinación entre una organización sin fines de lucro y una parroquia pueden alcanzar juntos”, manifestó Wahl. “Se necesita la capacidad de una organización sin fines de lucro, junto con el liderazgo del pastor y de voluntarios de sus programas”.

Abiertos a la guía del Espíritu

Ahora que Mercy House “está prácticamente funcionando”, dijo el Padre Christiansen, el desafío es aprovechar este momento de entusiasmo para mantenerla en funcionamiento. Los cambios económicos provocados por COVID-19 causarán que las subvenciones para proyectos de construcción, como Mercy House, probablemente “no estarán disponibles por algún tiempo”, dijo el padre Christiansen.

Entonces, la parroquia debe ajustar la marcha, buscando opciones de menor costo, como estructuras prefabricadas o portátiles para oficinas, que permitirán a los ministerios de Mercy House operar bajo un mismo techo, y atender más pronto y a más personas necesitadas.

“No quiere que se pierda un segundo”, dijo Wahl. Y agregó que el padre Christiansen “siempre ha dicho que lo impulsó la oración”.

“Tenemos una especie de plan general”, explicó el Padre Christiansen, “pero estamos abiertos a lo que el Espíritu Santo ponga en nuestro camino”.

Cuando Mercy House abra sus puertas, proveerá de un lugar centralizado para que el programa Prepares de la parroquia pueda almacenar y distribuir pañales, ropas y otros artículos como carriolas y asientos para bebés para familias necesitadas, explicó Ortiz Abraham. Miembros del grupo continuarán realizando baby-showers en persona y brindando acompañamiento a mujeres embarazadas y madres de niños pequeños, pero también tienen pensado ofrecer clases sobre temas como la paternidad, planificación familiar natural y amamantamiento, declaró.

Para San Vicente de Paul, el centro ofrecerá una oficina donde los miembros puedan mantener un registro de sus clientes, y un espacio donde puedan almacenar alimentos y potencialmente muebles para la casa para personas que puedan necesitarlos, agregó Bridget Rosen, presidenta de la conferencia parroquial de San Vicente de Paul.

Mercy House, declaró, será un símbolo de lo que los parroquianos de San Pío pueden hacer por los demás. “Es una señal de que no solo estamos orando, sino de que estamos tomando acción también”.

El éxito de la respuesta de emergencia de Mercy House ante el COVID-19 será una buena historia que contar cuando apliquemos para recibir fondos que ayuden a financiar el plan de construcción a escala reducida, expresó Wahl.

El liderazgo del Padre Christiansen hace “una gran diferencia en este proyecto”, agregó. “Es el modelo de cómo unir a la arquidiócesis, a CCS, y a la parroquia. Es como unir a todos los colaboradores católicos”. El Padre Cal esta tan comprometido con eso. Es por eso que este proyecto es diferente”.

La esperanza del Padre Christiansen es que más de sus feligreses se sentirán motivados a salir de los bancos, respondiendo al llamado a servir a los demás a través de las oportunidades que brindará Mercy House, allí mismo en el predio de su parroquia”.

“Una vez que se construye algo así, el Espíritu halla la manera de atraer a las personas”, afirmó.

 

Noroeste Católico - Julio/Agosto 2020

Jean Parietti

Jean Parietti is the local news editor for NWCatholic.org and features editor for Northwest Catholic magazine. You can reach her at jean.parietti@seattlearch.org.
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Jean Parietti es editora local para el sitio web NWCatholic.org y destacada editora de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic. Pueden contactarle en: jean.parietti@seattlearch.org.

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