Encontrando a Dios en el silencio

Cuando era joven y, por esas cosas de la vida, me dejaban sola en casa, me encantaba sentarme en la casa silenciosa y prestar atención a los sonidos que escuchaba. Era extraño para mí que, incluso sin mis hermanas jugando o la televisión de mi bisabuela retumbando, la casa no estaba en silencio. Podía escuchar el zumbido del refrigerador y el sonido de los coches en la calle principal, poco más allá de la nuestra — hasta los crujidos de la casa.

Ofreciendo nuestros sufrimientos por nuestros hermanos y hermanas

En la fiesta de Sn. Francisco, El Papa Francisco emitió una nueva encíclica, Fratelli Tutti, llamando al desarrollo de una familia humana. “Hemos sido hechos para la plenitud que solo se alcanza en el amor”, escribió el papa. “No es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede “a un costado de la vida”.

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro? (Salmo 12,2)
Han pasado días, semanas y meses, viviendo afligido
por la sombra constante de una pandemia
que nos enferma, nos aísla, nos asusta y nos quita la vida.
Prisionero de un confinamiento;
alejado de mis seres queridos;
viendo a quienes más quiero, enfermos haber caído.

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