¿Cuán preocupado debo estar por la escasez de sacerdotes? ¿Cómo puedo apoyar las vocaciones?

Estas son grandes preguntas por las cuales orar durante el mes de junio, ya que normalmente es cuando nuevos sacerdotes son ordenados en la Arquidiócesis de Seattle. Con estas ordenaciones, nuestros pensamientos naturalmente se vuelcan al don de las vocaciones religiosas y sobre lo esenciales que son para la vida y el ministerio de la Iglesia.

Permítanme comenzar con algunos datos estadísticos. En 1970, había 59192 sacerdotes en los Estados Unidos. Por el contrario, en 2018, solo había 36580 sacerdotes — una disminución del 38%, o 22612 sacerdotes menos (la caída en la cantidad de hermanas religiosas ha sido incluso más drástica — del 73%.)

Durante el mismo periodo de tiempo, la población católica creció exponencialmente, de 47.9 millones en 1970 a 68.7 millones en 2018 — un aumento del 43% (estos datos provienen del Centro para la Investigación Aplicada en el Apostolado). Afortunadamente, hemos observado un aumento en el liderazgo de ministerio laico y en el diaconato permanente en las últimas cinco décadas.

Dicho esto, debería notarse que los Estados Unidos todavía tiene una mayor proporción de sacerdotes en relación a feligreses que muchos otros lugares del mundo, donde un sacerdote debe atender las necesidades de miles de feligreses.

Cuando nos enfrentamos a una gran necesidad, nuestra primera respuesta debe siempre ser orar como Jesús nos instruyó hacer: “Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Lucas 10, 2). La oración nos recuerda que dependemos, sobre todo, de la gracia de Dios para sostener y bendecir la Iglesia con fieles sacerdotes. Nuestra oración es también por aquellos a quienes Dios llama, para que respondan a la invitación de Dios con generosidad, libertad e integridad.

Dios siempre nos provee de lo que necesitamos, y el Señor sabe mejor que nosotros lo que nos hará realmente felices y lo que dará sentido a nuestras vidas. Cuando tenemos confianza en la voluntad santa y perfecta de Dios, podemos confiar en que Dios cuidará de nosotros cuando respondamos a su gracia y busquemos hacer su voluntad.

Creo que Dios está llamando a jóvenes hombres de nuestros días a servirle como sacerdotes en la Iglesia Católica, porque Dios desea la salvación del mundo y nos dará los ministros sacramentales que necesitamos para cumplir con esa misión. Más que una “crisis vocacional”, yo creo que estamos experimentando una “crisis responsorial” por aquellos que dudan en decir que “sí” a la invitación de Dios a servirle como sacerdotes.

Usted puede ayudar a superar esta crisis a través de su oración, de su aliento a aquellos que cree que Dios puede estar llamando al sacerdocio, y de su servicio fiel y comprometido con la misión del Evangelio como amigo de Jesús.

Jesús nos dijo que fácilmente se puede impedir que la Palabra de Dios eche raíces y dé fruto a causa de preocupaciones temporales, corazones endurecidos y una fe poco profunda (Lucas 8, 5-15). Como miembros del Cuerpo de Cristo, es nuestra responsabilidad “preparar la tierra” en el corazón de cada persona para que deseen, acojan y respondan a la palabra de Dios que les habla.

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Noroeste Católico – Junio 2020

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.
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Daniel Mueggenborg es obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Seattle. Envíe sus preguntas a: editor@seattlearch.org.