Santos Pedro y Clara

Sn. Pedro Crisólogo

Perdicador de la ‘palabra de oro’ fue nombrado doctor de la Iglesia

380 aprox.–450 aprox.

Fiesta: Julio 30

Nacido en el noreste de Italia, Pedro era diácono antes de que el Emperador Valentino III lo nombrara arzobispo de Ravenna, capital del imperio occidental, en el año 425. La emperatriz escuchó su primer sermón como obispo y encabezó proyectos de construcción y reformas de la Iglesia. Muchos de sus sermones aún perduran, revelando la buena preparación, la calidez pastoral y muchos detalles de la vida cristiana en Ravenna en el siglo V. Pedro apoyó la enseñanza de la Encarnación del Papa León Magno y animó a Eutiques de Constantinopla a aceptar la autoridad de Roma. Pudo haber sido llamado más adelante ‘crisólogo’ (en griego, ‘quien tiene palabra de oro’), para dar a la Iglesia de Occidente un predicador de la talla de Juan Crisóstomo (‘de la lengua de oro’) en Oriente. Pedro fue declarado doctor de la Iglesia en 1729.

Sta. Clara de Asís

Mujer aristócrata abrazó la vida de pobreza extrema

1193–1253

Fiesta: Agosto 11

A pesar de ser 10 años más joven que su coterráneo, Francisco de Asís, Clara se sintió atraída a su mensaje radical de servir a Dios en la pobreza extrema. Pese a las objeciones de su familia aristócrata, que deseaba que se casara, ella renunció al mundo con la ayuda de Francisco y fundó la Segunda Orden de Sn. Francisco, conocida mundialmente como las Hermanas Clarisas Pobres. Por 40 años, dirigió la comunidad de San Damián, entre cuyas monjas se encontraban su hermana y su madre viuda. Clara asistía a otras monjas que salían a mendigar y enfermaba frecuentemente debido a su ardua vida. Fue proclamada santa tan solo dos años después de su muerte.

Noroeste Católico – julio/agosto 2015